LA GESTIÓN DE LAS ACTUACIONES ANTE UN ACCIDENTE DE TRABAJO

Todo el mundo sabe que cada vez que hay un accidente se paraliza el mundo, al menos para quien lo sufre y su entorno, así como para las empresas implicadas y, en consecuencia, para las personas que guardan relación con dicho accidente.

De ahí que cobre especial importancia una adecuada gestión de TODAS las actuaciones que se realicen: atención al accidentado o accidentada, relación con la familia, actuación ante inspección de trabajo o policía, investigación del accidente, etc. Esto es debido a los diversos escenarios que se derivan del accidente de trabajo o que se pueden derivar y que dan lugar a las diferentes responsabilidades establecidas en el artículo 42 de la LPRL.

¿Cuántas veces se ha escuchado que se ha llamado a declarar a alguien como investigado o investigada y no tenía que haber estado implicada en el proceso?

¿O cuántas actas de infracción no han sido ni siquiera cuestionadas por el mero hecho del “pronto pago”? (lo que en la vía penal supone una losa difícil de levantar).

¿O cuántos informes de investigación mal elaborados, normalmente por las prisas y los plazos, han resultado ser “tiros al pie” para la empresa e incluso para quien lo investiga?

Pues esto pasa porque una de las partes, normalmente la empresa, no conoce cómo funcionan los procedimientos judiciales derivados de un accidentes de trabajo y, por tanto, la relevancia que cada actuación que se haga tiene en los mismos. Algo, además, que se agrava en empresas grandes con departamentos para todo menos para coordinarse entre ellos.

Así sucede luego que, un mes antes de la celebración de un juicio por la vía penal, salen a la luz informes de subcontratas que no se conocían, actas de infracción sin recurrir, testimonios contradictorios, etc. Vamos, un caramelito para los jueces.

Y esto es lo que no puede ser o la empresa no debe permitir que suceda en pro de sus intereses.

En estos casos, la experiencia, como siempre, vuelve a demostrarme que cuando se hacen las cosas bien y se cuidan todos estos detalles, o mejor dicho, se coordinan todas las actuaciones, todo el mundo gana.

  • Primero, porque la familia cobra y no hará falta que tengan que esperar a una sentencia firme que puede llegar años después. Sólo por eso merece la pena disponer de un protocolo de actuación para coordinar todas estas situaciones.
  • Segundo, porque se evitan pérdidas de tiempo, de interrogatorios, de comparecencias, etc. Y eso al final, también reduce costes para la empresa.
  • Tercero, porque se evitan sustos innecesarios como que haya gente involucrada o con el peso de una acusación sobre sus hombros durante tiempo indefinido ¿qué necesidad hay de hacer pasar un mal rato?
  • Cuarto, se investiga el accidente a través de un proceso técnico colaborativo entre diferentes áreas de la empresa, lo cual va a facilitar e identificar las causas que han dado lugar al accidente desde diferentes ámbitos. Esto supone un aspecto de mejora y sobre todo una mejora de la prevención para que no se repita el accidente.
  • Quinto, identificadas las causas que han dado lugar al accidente, se le podrán aclarar a la Inspección y esto puede ser motivo de que, en su acta de infracción en caso de que la emita, el reproche a la conducta empresarial se vea amortiguado, pero hay que demostrarle que la empresa está cumpliendo con la normativa para que, al menos, aplique atenuantes (algo que suele brillar por su ausencia muchas veces derivado de una mala atención a las exigencias de la inspección).

Hay que tener en cuenta que, como un efecto mariposa, cualquier detalle por mínimo que sea tiene relevancia en ese enjambre de procedimientos judiciales que se abren y se solapan en función de las estrategias de los interesados. La prueba está en que una indemnización como esfuerzo reparador de un daño puede ser considerada atenuante muy cualificada, vamos, que te aseguras el no ingreso en prisión y la retirada de la acusación particular. Pero claro, para ello hay que saberlo y alguien debe haber avisado al abogado penalista para que gestione la indemnización y coordine las actuaciones con la aseguradora.

Pues estos y otros motivos son los que hacen imprescindible disponer de un protocolo, gestión, procedimiento o como se quiera llamar que dé respuesta y cobertura a todos esos detalles y a las actuaciones que se van realizando por parte de la empresa. Sobre todo, sabiendo que están en juego cantidades económicas nada despreciables, condenas y vidas humanas, algo que nunca hay que olvidar. 

Comparta sus opiniones